Desde el inicio del mundo, mujeres y hombres descubrieron que el pensamiento y el entorno el que viven son esenciales para su desarrollo.
Ese conocimiento dio como resultado la formación de la familia: La unidad fundamental de la sociedad.
Dentro de la familia convergen elementos importantes para el crecimiento humano, entre ellos: La educación de principios y valores morales, religiosos y académicos. Todo, por la interacción de un hombre y una mujer; y así, la comprobación misma del inicio del milagro de la vida.
Pero en el gran orden de las cosas y de la humanidad, el compromiso mayor de la creación de la familia lo lleva sobre sus hombros la mujer. Encargada de desarrollar el don de la gestación. Un proceso que la convierte en el ser que da la vida a la humanidad: la madre.
La responsabilidad de ser madre, conlleva un sinfín de obligaciones que se resumen en la crianza, formación y desarrollo de sus hijos, una tarea para toda la vida.
Es verdaderamente difícil describir y catalogar a una madre; cada una de ellas tiene diferentes características, formas de educar, comprender, tolerar, de amar y de dar lo mejor a sus hijos. Todo se engloba en saber interpretar el amor que cada una de ellas brinda.
La humanidad lo debe todo a la madre. Ella es el fundamento primordial de la familia y la fuente esencial para aprender que la vida es una oportunidad para crecer y valorar el poder del todopoderoso.
Aun con esa misión especial, muchas madres pasan fuertes desafíos. El abandono, desprecio, maltrato físico y mental; son tan solo algunos de los problemas que unas de ellas tienen que enfrentar y sobrellevar en el transcurso de su vida.
Cuando se reflexiona detenidamente en la definición de la palabra “madre”, más allá de su significación lingüística, muy dentro del pensamiento humano es simplemente indescriptible.
Por esa razón, desde hace años, varios países instituyeron un día para conmemorar cada año a la madre; y aunque el origen de la festividad se remonta a la época Grecorromana, hoy se festeja con ahínco, benevolencia y respeto en casi todo el mundo.
En Guatemala hubo peticiones en el periódico El Imparcial de 1922 para que se estableciera el “Día de las Madres” en la misma fecha que se celebra en México. La petición tuvo eco hasta el año 1968, cuando por decreto del entonces Presidente de la República Julio César Méndez Montenegro, se asigna el 10 de mayo como día especial para vitorear a todas las madres.
Con el correr de los años, los quetzaltecos han dado a esta actividad la importancia que merece. Grupos de jóvenes e instituciones en general, hacen actividades para brindar desde obsequios hasta serenatas a las madres que por algún motivo no tienen a oportunidad de ser agasajadas.
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